18 HABITOS
PARA BAJAR DE PESO.
1. ¡Muévete!
El más difícil de todos.
Para aumentar tu actividad física
toma un descanso "activo"
de 20 minutos por cada hora que veas
la televisión o uses la computadora.
Jugar con tus hijos también puede
ser una excelente forma de quemar calorías.
Retoma los patines, la bicicleta y el
baile.
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Caminar, pasear el perro, devolver un video,
ir al supermercado o pasear con una amigo/a
son excusas para mantenerse en actividad.
Evita usar el coche para ir a cualquier lado,
como, por ejemplo, a hacer las compras de todos
los días. Ve caminado y si viajas en
colectivo bájate dos paradas antes.
2. Fibra
La fibra tiene muchos usos en nuestro cuerpo.
Le agrega volumen a nuestra dieta. Esto se debe
principalmente a su capacidad para absorber
una importante cantidad de agua. Prepara sopas
de frijoles, lentejas, garbanzos o chícharos
secos o añade estos alimentos a tus ensaladas
y guisados. Las frutas y los vegetales son postres
y acompañamientos, respectivamente, que
añaden fibra a una dieta sana.
A continuación presentamos un ejemplo
del mismo producto, en sus versiones regular,
light y fat free, en el que se pueden apreciar
las diferencias calóricas y de su contenido
de grasa y carbohidratos:
3. Anota tus logros
Haz una lista de los beneficios físicos
y psicológicos que el ejercicio y tu
nueva dieta te aportan y tenla a la mano para
animarte y motivarte.
4. Si vas a una fiesta
Deja de centrar tu atención en la comida.
Las fiestas son un deleite por la compañía
y el ambiente festivo más allá
de los placeres culinarios.
Consume poco alcohol y prefiere la sidra, el
champagne seco o los vinos y cervezas livianas.
Recuerda que cuanto más dulce o de más
graduación alcohólica sean las
bebidas, más calorías tendrán.
No ayunes antes de ir a una fiesta ni programes
un ayuno posterior dándote permiso para
comer todo durante la reunión. Ten un
almuerzo y una merienda liviana antes de la
ocasión.
Si te excediste en las comidas descarta el
ayuno. Las frutas, el yogur y mucho líquido
servirán para limpiarte por dentro.
5. Come cinco veces al día
Tres completas (desayuno, almuerzo y cena)
y dos tentempiés (media mañana
y media tarde). Cuando comes, aumenta el metabolismo
y quemas más calorías. No te olvides
de la definición de tentempié:
algo liviano que calma la ansiedad y el hambre.
6. No es lo mismo sentirse lleno que
satisfecho
Una vez saciado el apetito, levántate
de la mesa para evitar seguir comiendo sin hambre
o por ansiedad.
7. Adiós a los ataques de hambre
Si se está deprimido o demasiado ansioso,
resulta difícil respetar una dieta. En
estos casos, se recomienda llenar la heladera
con productos bajas calorías.
Hablar de lo que no puedes comer sólo
te dará más hambre. Que la comida
no sea su único tema de conversación.
Al llegar a casa después de un día
de trabajo tómate un té caliente
y date una ducha. Cuando salgas olvidarás
la idea de abalanzarte sobre la heladera para
comer cualquier cosa sin pensar.
Trata de ir al supermercado cuando no sientas
hambre y sentirás menos tentación
por comprar alimentos ricos en azúcar,
calorías o grasas.
Un plato de sopa liviana o una ensalada de
hojas antes de la comida te ayudarán
a reducir el apetito y la cantidad de alimentos
que comerás luego.
No prometas no tocar nunca más una galleta
o un pastel. Proponte mejor un límite
razonable de una o dos veces por semana para
incluir alguna pequeña porción
de estos postres.
Para los momentos en que necesitas desesperadamente
comer algo dulce ten siempre en la heladera
gelatina dietética para poder comerla
sola o mezclada con frutas picadas, yogur del
mismo sabor o crema light.
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